Pavo Down

Pavo Down, se encarga de la producción de carne de pavo con una inclusión participativa de jóvenes con Síndrome de Down.

Más de un tercio de sus colaboradores son personas con síndrome de Down, pero sus ganas de aprender es el motor suficiente para que se encuentren integrados en todo el proceso productivo.

Se encuentra en Ciudad de México y ya forma parte de los 222 mil centros de trabajo que son parte del programa federal Jóvenes Construyendo el Futuro.

Te cuento todo en PlanD.

Pavo Down, una cooperativa incluyente

El fundador de Pavo Down fue Ángel Gabriel Nava Mendoza que con el apoyo de sus padres iniciaron este proyecto juntos.

Ángel, un joven con síndrome de Down quería empezar a trabajar, pero no encontró muchas oportunidades en el mercado, esto no lo detuvo en su camino y decidió emprender hace 4 años.

Pavo Down es una cooperativa encargada de la producción de pavos orgánicos, el proyecto inició buscando un lugar que ofreciera capacitación para desarrollar una idea de negocio y el financiamiento necesario para poner todo en marcha.

Al finalizar la capacitación, Gabriela Mendoza, madre de Ángel dejó su trabajo para dedicarse tiempo completo a Pavo Down.

“Buscamos dónde podíamos capacitarnos, qué podíamos hacer con él, en dónde se podía integrar, y finalmente encontramos un lugar que se llama FONDESO (Fondo para el Desarrollo Social de la Ciudad de México), ahí nos empezamos a ir a los cursos… Hasta que llegamos al “Taller Emprende” y ese entrenamiento duraba seis meses, luego de cursarlo nos iban a dar un recurso con el que podíamos empezar nuestro propio proyecto”

Mientras seguían en el camino, Francisco Nava, padre de Ángel, también tuvo que dejar su trabajo para unirse al proyecto de su hijo.

Todo un emprendimiento familiar, que ha cosechado el trabajo de su esfuerzo, Pavo Down ya ha crecido un 90% de forma anual y ha logrado ventas por un millón 300 mil pesos mexicanos.

El fundador de Pavo Down, falleció a sus 25 años el 31 de julio de 2021, pero su emprendimiento continúa dándole una oportunidad a muchos jóvenes con síndrome de Down.

“Yo me atrevo a decir que en todas las actividades que hacemos ellos nos rebasan, siempre buscan la excelencia y la perfección. Sí, vamos a su ritmo, pero después ya no los alcanzamos porque si tenemos algún compromiso y, por ejemplo: debemos vernos a las seis de la mañana en la oficina ellos llegan a las cinco, no les gusta ser impuntuales, disfrutan todo, todo lo que nosotros no alcanzamos a ver, ellos sí lo observan”, comenta Francisco. 

Pixza, pizzería y emprendimiento social

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *