tecnología y educación

Tecnología y educación van de la mano, hasta el punto de que se podría decir que ambas se necesitan y retroalimentan en una especie de círculo virtuoso, que permite que cada una de ambas disciplinas evolucione y alimente a la otra.

Ahora bien, como todas las parejas bien avenidas, ese equilibrio no es fruto ni de la improvisación ni del azar. Muy al contrario, es necesario un trabajo constante para que el virtuosismo no desaparezca de la ecuación.

Y si esto es así desde hace ya mucho tiempo, el último año la relación entre tecnología y educación ha experimentado un enorme crecimiento que, desgraciadamente, no ha contado con la planificación que habría sido necesaria.

Muchos centros educativos y profesionales de la formación se han visto obligados a improvisar para adaptarse a esta nueva normalidad, y han adoptado, a la carrera, soluciones más o menos adecuadas de teleformación lo mejor que han sabido hacerlo.

A día de hoy, aunque parece que caminamos firmes hacia la «vieja normalidad», es decir, la que disfrutábamos antes de la llegada del coronavirus, parece que mantendremos parte de lo que hemos adquirido este último año, y la teleformación, con la enorme cantidad de posibilidades que ofrece, muy probablemente prevalecerá a corto, medio y largo plazo.

Y así debe ser, pues es uno de esos ejemplos de cómo tecnología y educación se enriquecen mutuamente.

Ahora, la clave es conocer las soluciones más adecuadas para el sector educativo, aquellas que proporción fiabilidad y seguridad.

Y es que en el tándem tecnología y educación, la primera debe ser siempre facilitadora.

La digitalización de las aulas es una necesidad muy presente, y los centros educativos deben actuar con rapidez para no perder su competitividad.

Ahora bien, esta transformación digital debe tener en cuenta no solo las particularidades del sector educativo, sino también las de nuestro país.

Los profesionales de la educación afrontan, estos tiempos, un enorme desafío, que no obstante también ofrece un crisol de oportunidades.

Es el momento en el que tecnología y educación deben dar un paso más, y completar un proceso de transformación digital, que una vez completado se traducirá en un modelo educativo mucho más eficiente.

 

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